El documental no tiene un manual de instrucciones; cada historia exige encontrar su propia forma de ser contada.Esa fue una de las principales reflexiones de Carlos Hagerman durante la masterclass El documental, realizada como parte de la 2da edición de Muestra Oaxaca: Cine para la vida dirigida por Abraham González.

El cineasta compartió con los asistentes algunas de sus experiencias al trabajar con historias reales y destacó la importancia de reconocer que todo documental parte de una mirada personal. Para Hagerman, contar una historia no significa necesariamente establecer una verdad absoluta, sino asumir con honestidad el punto de vista desde el cual se construye el relato.
Durante la charla, recordó particularmente El patio de mi casa, documental en el que abordó la historia de sus propios padres y las decisiones que tomaron a lo largo de sus vidas. La experiencia, explicó, le permitió enfrentarse a uno de los principales desafíos de trabajar con personas cercanas: entender que cada integrante de una familia puede tener una versión diferente de los mismos acontecimientos.

“Este es tu punto de vista. Solo quiere decir que sea la realidad”, señaló Hagerman al referirse a la responsabilidad que implica contar una historia familiar.
El director reconoció que acercarse a la intimidad mediante el cine puede ser un proceso vulnerable, pues existe la posibilidad de que el ejercicio fortalezca los vínculos familiares, pero también de que genere conflictos. Por ello, consideró fundamental trabajar desde la honestidad, el cariño y el respeto hacia las personas que forman parte de la historia.
Más que ofrecer una fórmula para realizar documentales, Hagerman planteó que cada proyecto requiere encontrar su propio camino. La clave, dijo, está en ser genuino con aquello que se quiere contar y reconocer desde qué lugar se está mirando.

La masterclass formó parte de las actividades de la 2da edición de Muestra Oaxaca: Cine para la vida, espacio dedicado a generar encuentros alrededor del cine y sus distintas formas de narrar la realidad.
