Guanajuato, Gto.– La edición 29 del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF) arrancó con una noche dedicada al talento mexicano. El histórico Teatro Juárez abrió sus puertas para recibir a figuras como José María de Tavira, Irene Azuela y Martín Altomaro, quienes desfilaron por la alfombra roja en el inicio de una nueva celebración del séptimo arte.
Pero el momento más conmovedor de la ceremonia estuvo reservado para Cecilia Suárez, quien fue homenajeada por su destacada trayectoria dentro del cine nacional e internacional. La actriz recibió la tradicional Cruz de Plata del GIFF y la Medalla de Plata de la Filmoteca de la UNAM, un reconocimiento elaborado con la plata recuperada durante el revelado de rollos cinematográficos, símbolo de la memoria y permanencia del cine mexicano.

Suárez comenzó su discurso con una reflexión sobre lo difícil que resulta sentirse merecedora de un reconocimiento de esta magnitud.»No sé si alguien, que se le trate el nivel de apapacho como este, se pueda sentir realmente merecedor de ello.»
Con el humor que la caracteriza, la actriz confesó que una de las razones era que siempre imaginó que este tipo de homenajes llegaban a una edad mucho mayor.
«Una tiende a pensar que para recibir un homenaje tienes que tener determinada edad. Yo suelo pensarme mucho más joven de lo que en realidad soy.»
Sin embargo, rápidamente llevó su mensaje hacia el verdadero significado del oficio actoral, dejando claro que ninguna carrera se construye en solitario.»El camino de una actriz o de un actor difícilmente se puede entender fuera del esfuerzo colectivo, lejos del acompañamiento imprescindible de muchísimas personas.» aseguró
Uno de los momentos más íntimos de la noche llegó cuando habló de su familia. Agradeció a sus padres por haber apoyado, sin cuestionamientos, la decisión de convertirse en actriz, y dedicó unas palabras especialmente emotivas a su hijo, Teo, a quien definió como su mayor maestro.

«A mi máximo maestro de vida, mi hijo Teo, quien con su llegada transformó mi vida y de quien aprendo todos los días. Gracias, Teo. Te amo.»
El homenaje estuvo acompañado por los testimonios de personas cercanas a su trayectoria. El director Francisco Franco, con quien trabajó en Tercera llamada, recordó la experiencia de colaborar con la actriz, mientras que Ernesto Contreras evocó los primeros años de Cecilia Suárez dentro de la industria.
Contreras confesó que alguna vez pensó que tendría que modificar la manera en que la actriz abordaba sus personajes, aunque pronto comprendió que eso era imposible e innecesario. «Tenía una claridad y una determinación extraordinarias sobre lo que hacía y sobre la manera en que construía cada uno de sus personajes.» dijo el director
Por su parte, Irene Azuela ofreció uno de los discursos más entrañables de la velada. Recordó que conoció a Cecilia cuando ambas compartieron camerino siendo muy jóvenes y cómo aquella admiración inicial terminó convirtiéndose en una profunda amistad.
Con más de 30 producciones cinematográficas, Cecilia Suárez se ha consolidado como una de las intérpretes más importantes del cine mexicano contemporáneo. Su reconocimiento en el GIFF no solo celebra una trayectoria artística, sino también una carrera construida desde la disciplina, la colaboración y el compromiso con el cine nacional.
