La violencia en el cine mexicano suele retratarse desde el impacto inmediato: las balas, los cadáveres y el espectáculo del horror. Sin embargo, Las lágrimas de Bael, el nuevo largometraje del director Hugo Villaseñor, decide recorrer el camino opuesto. Su propuesta es un intenso thriller neo-noir construido bajo la forma de un falso documental que se pregunta no cómo actúa un criminal, sino qué fracturas humanas existen detrás de él.
Lejos de romantizar la violencia, la película explora las profundidades del dolor, la pérdida y la venganza, mientras plantea una interrogante incómoda que atraviesa todo el relato: ¿es posible comprender la complejidad de quien comete los actos más atroces sin justificar sus acciones?
Villaseñor explica que esa inquietud nació de una experiencia real. Originalmente pretendía filmar un documental sobre un criminal existente, pero el proyecto tuvo que abandonarse cuando el rodaje comenzó a poner en riesgo la seguridad del equipo.
«Empezó a convertirse en un rodaje peligroso y caótico porque era un hombre bastante volátil y violento. Nuestras vidas corrían peligro. Decidí suspender el documental y después me di cuenta de que tenía suficiente material para ficcionarlo», relata el director.
De esa decisión nació el personaje del Capitán Gato, nombre inspirado en la clásica película Los Caifanes, que terminó convirtiéndose en el vehículo ideal para abordar un tema mucho más amplio que el crimen organizado.
Más allá del monstruo
En lugar de construir un villano convencional, Villaseñor intenta acercarse a la humanidad de quienes suelen ser reducidos a etiquetas.
«No quiero justificar lo que hacen estas personas, pero sí quería entender por qué lo hacen. Todo parte de heridas. México está viviendo una crisis humanitaria, una crisis de guerra con desapariciones y asesinatos. El problema es mucho más complejo que señalar únicamente a un individuo.»
Para el cineasta, reducir a los criminales a la categoría de «monstruos» impide comprender las condiciones sociales que los producen. Esa mirada, asegura, no elimina la responsabilidad de sus actos, pero sí abre un espacio para reflexionar sobre las raíces de la violencia.
«Muchas veces les llamamos demonios y no nos damos cuenta de que tenemos más cosas en común con ellos de las que quisiéramos aceptar.»
Un falso documental construido desde la realidad
Uno de los elementos más llamativos de Las lágrimas de Baal es la convivencia entre actores profesionales y personas que interpretan versiones de sí mismas. Una mujer que ofrece el estremecedor testimonio de un asesinato no es actriz: pasó cinco años en prisión. Trabajadoras sexuales aparecen en pantalla compartiendo experiencias personales que terminaron integrándose al relato.
Villaseñor explica que el proceso de casting estuvo basado en la confianza.
«No me acerqué a ellos desde el morbo ni como si fueran personajes exóticos. Pasábamos tiempo juntos, íbamos por un café o una cerveza, hablábamos de sus alegrías y dolores. Ese vínculo permitió que compartieran cosas muy íntimas.»
«No creo que una película cambie una vida, pero sí puede plantar una semilla. Ojalá la gente salga con preguntas sobre la violencia, las desapariciones y todo lo que estamos normalizando como sociedad.»
Las lágrimas de Bael se distancia de los relatos criminales tradicionales para proponer un ejercicio mucho más incómodo: mirar de frente la violencia sin convertirla en espectáculo y preguntarse qué ocurre cuando incluso aquellos que parecen monstruos conservan, en algún rincón, una parte profundamente humana.
La cinta tuvo su estreno mundial dentro de la Selección Oficial de Largometraje Mexicano del GIFF 2026, la distribución de la película está a cargo de Piano, y su estreno nacional en salas comerciales está previsto para 2027.
Journalist and critic specializing in film and series, Editor at Cinespoilers Mexico, has covered international festivals such as FICM, FICG, GIFF, and has interviewed multiple actors. He is also a digital creator with a presence on platforms like Instagram and YouTube, a lover and defender of Mexican cinema, passionate about the seventh art and great soundtracks.