Dentro del marco del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM23) se presentó El Diablo Fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja), el primer largometraje del director Ernesto Martínez Bucio, una obra profundamente personal que transita entre la memoria, la imaginación y el miedo. Con esta cinta, Martínez Bucio confirma una sensibilidad singular dentro del nuevo cine mexicano, más interesado en la textura emocional del recuerdo que en la precisión narrativa.
Ambientada en la Ciudad de México durante los años noventa, la película sigue a cinco hermanos que quedan al cuidado de su abuela tras la desaparición de sus padres. Desde una voz infantil que observa el mundo con inocencia y desconcierto, el relato se construye como una serie de recuerdos inconexos, donde lo real y lo fantástico se confunden. El Diablo —esa presencia que la abuela define como las moscas, que “por más que las espantes, siempre vuelven”— es tanto una figura mítica como una metáfora de la pérdida y la ausencia.
Categorías Cine