En una industria cinematográfica que constantemente busca nuevas voces, la primera actriz Ofelia Medina vuelve a demostrar su compromiso con las historias humanas y con el talento emergente al integrarse al elenco de Una Muchacha Normal, la ópera prima de la directora Paula Hopf, cuyo rodaje arrancó recientemente en la ciudad de Cuernavaca, Morelos.
La película, producida por Yair Ponce, tiene como escenario principal la llamada Ciudad de la Eterna Primavera y narra una historia de crecimiento personal ambientada en 2005. En ella, Alexis atraviesa los complejos años de la adolescencia mientras enfrenta los cambios dentro de su familia: un padre empeñado en recuperar su carrera musical y una abuela cuya memoria comienza a desvanecerse.
Durante el claquetazo oficial de inicio de filmación, Ofelia Medina expresó su entusiasmo por formar parte de un proyecto liderado por una nueva generación de cineastas.

“Me siento muy contenta de estar en esta película porque está dirigida por una mujer joven y talentosísima. Además, trabajo con un equipo cuya edad promedio ronda los 40 años. Son jóvenes entusiastas y me da muchísimo gusto ser parte de esa juventud”, comentó la actriz.
Para Medina, quien ha construido una de las trayectorias más sólidas del cine mexicano, participar en esta producción representa también un intercambio creativo entre generaciones. “Ellos me dan una nueva visión y yo les doy experiencia”, señaló.
Una historia sobre las transiciones de la vida
En Una Muchacha Normal, Medina interpreta a Ruth, la abuela de Alexis, un personaje que atraviesa una etapa de transformación tan significativa como la de su nieta adolescente. Lejos de los estereotipos, la actriz encontró puntos de conexión personales con el personaje.
“Yo soy una abuela. Tengo dos nietos jóvenes con mucho entusiasmo por crear y hacer arte. Me identifico con Ruth porque tiene cosas parecidas a mí”, explicó.
La película aborda temas como la memoria, la pérdida, el amor y el descubrimiento de la identidad, todo ello a través de una mirada íntima y sensible. En medio de entrenamientos de kickboxing y la inesperada compañía de Bowie, un perro callejero, Alexis encontrará herramientas para comprender el mundo que la rodea y su propio proceso de crecimiento.
Precisamente esa dimensión humana fue uno de los elementos que convenció a Medina de sumarse al proyecto.

“Me fijo en que el personaje refleje la humanidad, que muestre alguna situación humana y que ofrezca alguna salida. Eso es lo que me gusta hacer. No me interesa interpretar personajes derrotados”, afirmó.
El impulso del cine hecho por mujeres
La actriz también aprovechó la ocasión para destacar el momento que atraviesa el cine mexicano, donde cada vez más directoras jóvenes están construyendo nuevas narrativas y perspectivas.
“Hoy día, afortunadamente, en nuestro país el cine es femenino. La mayoría de las películas más recientes están siendo creadas por mujeres jóvenes. Finalmente estamos viendo el otro lado de la vida”, reflexionó.
Desde la lectura del guion, Medina quedó impresionada por la visión de Paula Hopf, a quien describió como una creadora con una mirada profunda y sensible pese a su juventud.Esa confianza en las nuevas generaciones se extiende también al elenco. La actriz destacó especialmente el trabajo de Lia, protagonista de la película y debutante en el cine.
“No había hecho teatro ni televisión, pero es una joven muy culta, muy sensible. Ha sido un grandísimo descubrimiento. Van a ver qué belleza de joven”, comentó.

Cine para abrazar la realidad
En tiempos marcados por la incertidumbre global y las tensiones sociales, Medina considera que proyectos como Una Muchacha Normal tienen un valor especial.“Yo creo que el cine es un lujo, un privilegio. La situación mundial es terrible y dolorosa. Esta película es un abrazo en medio de todo eso”, expresó.
La actriz, que además continúa activa en los escenarios teatrales con la gira de la obra Cómo envejecer con gracia, considera que las historias centradas en la familia, la adolescencia y la búsqueda de identidad siguen siendo necesarias porque permiten al público reconocerse y encontrar esperanza.